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22 oct. 2009

A la espera...

Bajo la penumbra de la noche
Veo tus ojos brillar
Sólo utopías existen en mi mente,
Falsas esperanzas de mi corazón,
Intentos fallidos de lograr que me ames,
Dolores del alma...inconsolables,
Páginas de diario que nunca terminan,
Noches en vela llenas de crueldad,
Razones sin entender,
Palabras por escuchar,
Lágrimas por derramar...una, dos, tres más....

Vivo a la espera...

Intenta... sólo intenta

Intenta borrar el brillo de mis ojos,

intenta opacar el reslandor de mi ser,


intenta alejar tu mirada de mi rostro,


intenta negar que me quieres para tí...




Intenta no amarme en cada cosa que haces,


bórrame de los paisajes que dibuja tu corazón,


odia la forma en que mis ojos se clavan en los tuyos,


en la que cada caricia nos lleva a enloquecer,


en la que tu piel y mi esencia se encierran en una magia única,


en la que un sólo latido nos une sin querer....

Ella


Refleja el vacío de su esencia,
busca algún color a su existencia,
intenta ocultar la oscuridad de su ser,
sonríe y emana un amargo viaje entre aquel tunel de apariencias, se mira,
suspira...
lágrimas brotan por sus ojos, sus dedos inquietos buscan un lugar donde descansar,
donde ahogar aquella ansiedad....
el daño ya está hecho,
se adentra cada vez más en su mente ,
en su espíritu ...
y ella lo sabe, lo entiende,
lo intenta controlar pero no puede,
su mente peca,
la domina,
se apodera de sus movimientos,
de sus fríos y engañosos movimientos...
la sustancia brota,
los escalofríos llegan,
el dolor se fortalece,
su cuerpo está débil, como una hoja de otoño...
sigue,
camina,
respira,
siente,
corre,
grita...siente tantas ganas de gritar... pero su fuerza se ha ido, el brillo de su mirada desvanecido,
recuerda,
añora,
y vive aún en lo que alguna vez fue...
intenta contenerse,
se bota sobre la oscuridad de la media noche,
cierra sus ojos,
quiere morir una vez más...en vida.

25 may. 2009

Cayendo en el vacío

Son tantas las veces que gastamos nuestro tiempo en cosas sin sentido , cosas irrelevantes que no nos aportan nada; pensamientos superficiales que no llenan nuestra existencia de felicidad y en vez de ello ahondan más el vacio de nuestras almas.

Es increíble como el afán de una rutina diaria nos aleja de sentir el calor de un abrazo, la fuerza de un beso, el alivio de una palabra oportuna.

Es en momentos de dolor intenso cuando nos damos cuenta del verdadero valor que tienen cada uno de estos pequeños detalles , esos que no hacen que la felicidad sea completa, pero sí sincera.

Atrapados por nuestra propia ignorancia dejamos pasar miles de momentos valiosos, cientos de personas inimaginables y un mar de sentimientos no expresados, todo por satisfacer un instinto vano que a simple vista pareciese la solución a nuestras vidas, mas en el fondo es un estímulo temporal, carente de sentido, con una coraza de oro pero interiormente vacío.

Sólo entre océanos tempestuosos, campos espinosos y caminos sin vía aparente empezaremos una búsqueda para hallar la esencia vital de nuestro ser, aquella que no nos deja caer, esa que nos impulsa a vivir sin límites y a saber lo que en realidad deseamos para sí.